Nos situamos en un cementerio, con un plano en el que vemos a un enterrador cavando una tumba. Sobre esta imagen aparece una sobreimpresión en la que leemos: “EL ENTERRADOR”. Una voz en off dice: “En este destino un experto te encontrará el mejor alojamiento”.
Pasamos a un primer plano del enterrador, en el que éste cuenta su experiencia a un reportero: “Tienes nichos, tienes sepulturas nuevas que van con resilla, las tienes con tierra… Esto es como los billetes de viaje, o sea, hay primera, segunda, tercera...” Simultáneamente, van apareciendo planos cortos de detalles que describen lo que va comentando.
El entrevistador apunta: “Según lo que pagues”, a lo que el enterrador responde con un: “claro”. El reportero continúa con la entrevista: “En temporada de vacaciones, ¿qué diferencias notas tú en tu trabajo?” El enterrador responde convencido de su respuesta: “Suele venir bastante más gente. Sobre todo, por accidentes de tráfico”.
Vemos cómo ambos pasean por el cementerio entre lápidas mientras mantienen esta conversación. El entrevistador hace una pregunta clave al enterrador: “¿Qué es lo más duro de tu trabajo, Juanjo?”
Juanjo responde un poco apenado, con una expresión seria y triste: “Hombre, lo más duro es cuando vemos una caja blanca, que son los niños pequeños. Cuando generalmente viene gente joven o niños pues nos toca un poquito el corazón. Pues sí, siguen siendo demasiados los muertos por accidentes de tráfico. Es una desgracia”. Por corte, vemos a un grupo de personas cargando un ataúd blanco, que corta con planos de una lápida de un niño de muy corta edad.
El video cierra con una sobreimpresión en la que leemos: “¿Vas a venir?”